Thursday, October 8, 2009

Cuaderno de bitácora III

No, a La Habana no la conozco tanto. Conocer, lo que se dice conocer, no. Santiago sí. Nunca dos ciudades se han repelido tanto. Es difícil no asociarlas contrapuestas. Así las vi y las veo. Quizás sea porque nunca viví -vivir, lo que se dice vivir, tener "cuota"- en ninguna de las dos. Pero están en mi geografía. Y las menciono. Y cuando las menciono vienen a mí. Y vuelven a marcharse cada una por su lado, como gemelas en disputa, saltando por la ventana o echando a correr escaleras abajo. De la una hablan todos. De la otra parece no hablar nadie. Acaso muy pocos. La una quiere salvarse. La otra sigue su ruta hacia el olvido, que es la destrucción total por otros medios. Lo implacable descrito con ligereza. En Santiago puedes hundirte. Y de paso respirar empalagosamente mientras buscas algún asidero. Todo es turbio y transparente a la vez. Bajábamos dos o tres veces por semana a la ciudad. A veces más. Partíamos desde la Loma de Quintero. Otra vez. Escaleras abajo. Otra vez. Y luego, al regreso, aquellas virutas de pan seco. Y una caja de libros al hombro. Para mí las palabras despertaron entre aquellas paredes multiplicadas. Hicieron su danza. Palabras y paredes. Volvían y se marchaban. Santiago, esa sofocación. Esos rapers de turbamulta mutando en reguetoneros y un grupito de viejos tocando sus sones en cualquier parque de Enramadas. Esas destrucciones. El mapa de Santiago, aquel mapa de ciudad carcomida, comprendía una línea de tiza que trazábamos desde Cuabita hasta la última de las librerías al alcance de nuestra avidez de escritores en ciernes. Todas las ganas del mundo por llegar a algún lugar. A algún lugar desconocido, situado siempre más allá de cualquier racionalidad. Allí, donde fui indocumentado por unas horas, todo se volvía austero, fútil, descomplicado y la vez tan difícil. Más de una página, en poema o cuento, intentó recoger aquellos humos de pueblo grande, de gran urbe encogida, venida a menos. Todas esas cuartillas tienen hoy la calidad del material inflamable, es decir, la dignidad de la combustión inmediata. Lo mismo que una ciudad con tantos estigmas y tan escasos apologetas.
Foto: Universidad de Oriente. Edificio del Rectorado, en la Loma de Quintero, Santiago de Cuba.

8 comments:

  1. Creo que tengo una relacion mas o menos similar con ambas ciudades, y puedo sumar una tercera que se tambien forma parte de tu historia: Holguin. Es curioso, comence mi periplo por esta ultima, luego Santiago y al final La Habana, donde no hice estancia tan prolongada como en aquellas, pero si estuve de vez en cuando por pequenos periodos. Mis amores fueron mutando en ese orden.

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  2. Siempre dije que mi pueblito, Cueto, donde nací, fue ubicado por error en la provincia de Holguín, pues tiene más que ver con Santiago y la idiosincracia santiaguera que con los holguineros. De modo que mi relación con "la santiagueridad" tiene larga data, pero no fecha de vencimiento. Que eso espero.

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  3. Hola, Michael. Creo que muchos de los que estudiamos en Santiago llegamos predispuestos a no entenderla, a vivir solo en la Universidad y dejar claro que estábamos de paso. Eso es parte de los estigmas con que todavía carga la "ciudad hospitalaria" como otra cualquiera donde te sientas bien. Esa campaña no le ha aportado mucho. Un abrazo.

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  4. Luis el santiagueroOctober 13, 2009 at 7:41 AM

    Hola, escribi ayer un comentario, pero parece que no se grabo, te decia en el que me impresiono el escrito, por la forma que describes la UO y Stgo de Cuba, soy santiaguero y trabaje en la UO por mas de 20 annos, y me identifico con las cosas que has comentando. Saludos Luis

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  5. Iris, en mi caso, estudiar en Quintero fue como una segunda etapa en mis relaciones con Santiago, pues mis visitas de niño para atenderme con los médicos en la antigua Colonia Española eran frecuetes. Llegué incluso a matricular en una escuela primaria, lo cual fue traumático para mí pues nunca logré adaptarme. En cuanto a Luis, gracias por insistir en dejar tu comentario. Trabajar durante más de dos décadas en la UO merece un premio al aguante. No dejes de volver por aquí. Saludos a todos.

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  6. Hola Michael, es la primera vez que entro a tu Blog y me parece muy bueno, volveré por acá y me leeré los post que me faltan, no puedo comentar mucho de Santiago, solo estuve una vez allí y de paseo y así se tiene una idea muy distinta a cuando se vive allí, yo soy de Pinar del Río, para ti, todo lo bueno y que sigas adelante con tu blog, lo haces genial. Un saludo desde Alemania

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  7. Luis el SantiagueroOctober 14, 2009 at 6:46 PM

    Hola, volvere a visitar el blog cada vez, que tenga un chance, me identifico con todo lo de Santiago. Saludos

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  8. He estado en Santiago un par de veces en el 1991-2000 y la ciudad me encanta, en cuanto a deterioro se ve en mejores condiciones que mi Habana, la que si ha estrujado con bastante saña la dictadura.
    Cuando vuelva al caimán tendré que pisarla nuevamente, tengo que ir al cobre a cumplir una promesa con cachita.
    Bueno este post Michael

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