Friday, February 26, 2010

Tuesday, February 23, 2010

Orlando Zapata, mártir

Cuba, nuestra patria en el dolor, tiene otro mártir. Se llama Orlando Zapata Tamayo, quien ha muerto en La Habana con apenas 42 años.
Llego a casa bien tarde del trabajo y me encuentro con la triste noticia. Gran pena e impotencia. Hay tanta impunidad en ese régimen y está el mundo tan intencionadamente distraído ante hechos como este que sólo nos cabe desear lo mismo de siempre, pero quizás con más fuerza que antes: el fin de tantos años de oprobiosa dictadura. El fin y por la vía que sea.
Mis respetos y condolencias a la familia de este hombre cuyos restos descansarán en menos de dos metros de tierra humilde, agradecida y lo principal: libre.
Y no olviden nunca por qué luchamos: por ideas, por principios, por solidaridad, por amor. Es lo que nos quiere decir Orlando Zapata desde su silencio ya eterno. No vale ahora pensar que tanto sacrificio fue, es, en vano. Nada paraliza la sangre de un hombre que ha sabido morir por lo que cree.
Aquella lúcida frase de Herta Müller: “Cuando una vida humana es más corta que una dictadura, esa vida humana ha sido robada por el Estado”.
Descanse en paz, hermano Zapata.
Foto: Marcha opositora en la ciudad de Camagüey, Cuba, en solidaridad con Orlando Zapata. Tomada del blog Cruzar las alambradas, del poeta y luchador opositor cubano Luis Felipe Rojas.

Monday, February 22, 2010

Libros hispanos en Houston

Ayer domingo 21 se celebró en Houston el octavo Festival Hispano del Libro, en los salones del Hotel Hilton Southwest. Es un evento modesto, ciertamente de escasa proyección publicitaria, organizado por el escritor y empresario Andrés D. Puello, con la colaboración de varios miembros de la comunidad hispana en general (y cubana en particular) en esta ciudad.
En apenas dos horas y un poco más que duró mi visita al Festival me llamaron la atención varios hechos. Primero, la posibilidad real de que este evento pueda crecer en alcance y participación de autores, editores, libreros y promotores del área hispana de Texas y un poco más allá. Creo que los lectores hispanos de la ciudad lo agradecerán. Se notaba la articulación de un programa variado, aunque todavía en ciernes, que rebasaba los límites de la ciudad de Houston y extendía la participación a escritores que llegaron desde otras ciudades texanas como San Antonio -es el caso de Ani Palacios McBride con su novela Nos vemos en el purgatorio- e incluso desde Florida, con la cubana Josefina Leyva, y desde Argentina, con la poeta Graciela Bucci.
El Festival homenajeó este año a la poeta Marie Delgado Travis, de raíces puertorriqueñas y radicada en Houston, quien expuso sus libros La ventana/The window, Chicken Soup for the Latino Soul y Across the Long Bridge. De ella pueden saber más leyendo la entrevista que David Dorantes publicó en su blog La butaca, en el Houston Chronicle.
Otros autores que participaron en el Festival fueron Fernando Hernández (Lo que aprendí de mi perro), Daniel Monreal (Victoria, novela), María Luisa Garza (Sombras del paraíso, poesía), y el propio Puello, con su volumen Tres figuras de la historia.
Es real que el libro hispano en Houston no es un rubro de los más florecientes, pero tampoco está condenado al olvido. Lo demuestran varias librerías, algunas de ellas presentes en el Festival, especialmente la Librería Española, a la que dedicaré un post más adelante. Existen otras que no participaron esta vez, como la Librería Amigos, del cubano Celso Alonso, y Ritmo Latino, donde se puede encontrar buena literatura en español a buenos precios.
Escuché varios comentarios encontrados sobre la participación de la editorial Pathfinder en este Festival. Varios visitantes mostraron su disgusto con la ramplona maniobra de propaganda que realiza esta editorial, con promocionales incluidos de la liberación de los cinco espías cubanos. Así es la democracia y uno debe aprender a tolerar incluso lo que nos duele, aunque solo sea por aquello de que "libertad es libertad para el que piensa diferente". La mejor respuesta la tendrá siempre el lector: no vi a nadie comprarles un libro. Y así les va.

Tuesday, February 2, 2010

Alguien ríe desde el más allá

En todo este tiempo que ha transcurrido sin actualizar el blog han sucedido cosas. Una de ellas fue conocer a Lázaro Guzmán, cubanos residente en Houston, quien me hizo llegar dos colaboraciones para este blog y algunas propuestas sobre el futuro de esta bitácora que revelaremos más adelante. La primera de esas colaboraciones va ahora acompañada de un sonoro ¡Siá cará!
Cuando una persona muere su espíritu desencarna, pasando a formar parte de una nebulosa energética en la que constantemente nos vemos envueltos. A mediados del siglo XIX, Alan Kardec en Francia desarrolló una teoría basándose en la idea de una posible comunicación con esos espíritus a través de seres humanos nacidos con ese don específico, llamados mediunidad. Así comenzaron los adeptos al espiritismo, siendo Cuba después de Francia y España, el país con más asociaciones, periódicos y hasta espacios radiales dedicados al tema.
La mayoría de las sociedades espirististas radicaban en La Habana y Matanzas, pero hacia 1950 mi abuela fungía como secretaria y responsable de la biblioteca de una sociedad de mediunidad en Nuevitas,Camagüey. Desde chica había descubierto que tenía cierto don para visualizar el futuro y el pasado, o para percibir el comportamiento de fenómenos anómalos, como cuando trabajaba los fines de semana cuidando la casa de la familia Perete. Contaba que sentía cómo se abrían los estantes de la cocina sin que entrara el viento por la ventana, o cómo las mesas y las sillas en la sala comenzaban a levitar.
Una noche mientras bordaba en su casa, la sombra de un corsario atravesó el corredor. Mi abuela le preguntó quién era y qué quería, pero no obtuvo respuesta. A la mañana siguiente les dijo a todos en su familia que aunque el corsario no hubiera dicho nada, era un presagio de que en el patio habían enterrado un tesoro. Nadie quiso creerle, solo Néstor, el marido de su hermana, asintió en realizar excavaciones para ver qué hallaban. No encontraron el tesoro, pero sí restos y hasta botellas completas de la época de la colonia, que aún hoy en día mi abuela guarda como floreros.
En ese tiempo Nestor comenzó un negocio de fletes de camiones y llegó a tener bastante dinero, mi abuela siempre sospechó que fue debido al tesoro, y que tal vez aprovechó algún día que nadie estuviera en la casa, para venir con un equipo detector de metales y excavar con más exactitud. Nunca creí la historia del tesoro, pero sí recuerdo que los mejores batidos de guanábana los hacía mi abuela con los frutos del árbol del patio.
En los años 60 comenzó la marginación de las sociedades espiritistas, pero ya en los últimos años hay un resurgir del kardecianismo. He leído que en abril del 2008 se realizó en la Habana el Segund0 Taller de Sociedades Espiritistas, al que asistieron estudiosos del tema de más de cinco países, incluyendo Francia.
"Eres la reencarcación de Andrés Caviglia" me dijo mi abuela un día. "Pero quién fue, qué hacía", le pregunté insistentemente. Sólo sabía su nombre y la imagen de un hombre vestido con overall de mecánico, manchado de grasa, y riéndose con picardía. Quedé desilusionado, aunque nunca creí en esa comunicación con el más allá, esperaba que me dijera que en mi anterior vida había sido un tipo célebre, qué tal uno de esos primeros pilotos que voló de La Habana a Camagüey o un escritor famoso, y no en cambio un vulgar mecánico.
Ahora, mientras trabajo en el turno de la noche en las máquinas y me siento abrumado cuando no puedo solucionar un problema con los controles o alguna pieza está trabada y termino sudando y embarrado de grasa, siento que alguien ríe desde el más allá.
Sin embargo, mi madre me ha escrito la semana pasada un correo electrónico y me cuenta que mi abuela tiene un mensaje para mí: "Dile a Andrés Caviglia que no deje nunca de escribir, sólo la literatura puede salvarlo".
Foto: Alan Kardec, archivos de internet.